Evolución de las tendencias en cristalería

Aunque el primer lavavajillas doméstico surgió en los años 20, esta máquina no comenzó a extenderse hasta los 50, cuando se convirtió en un elemento reservado para las familias más pudientes. Y es que tuvieron que pasar 20 años desde este entonces para que el lavavajillas fuera un elemento común en casi todos los hogares. En este interesante post hemos querido analizar cómo la cristalería ha ido evolucionando a la par que el lavavajillas.

Años 70

Como muchas cosas en esta época, la cristalería típica de los 70 se caracterizaba por sus colores, texturas y adornos intensos. Los vasos que se usaban a diario estaban decorados con dibujos y diseños en los que las flores eran protagonistas. Aunque el principal inconveniente llegaba cuando estos dibujos acababan desapareciendo debido a la limpieza diaria. Sin embargo, la mejora de los lavavajillas con el tiempo provocó que pudiéramos lavar la cubertería y la cristalería más delicadas sin ningún problema.

En este sentido, los vasos de vino pesados y con relieve que se bebían en Europa durante aquellos años empezaron a no ser un inconveniente a la hora de meterlos en el lavavajillas.

Años 80

La cristalería típica de la primera mitad de los 80 destacaba por ser muy angulosa. Solo hay que recordar las imágenes de aquellos jóvenes cosmopolitas dándoles tragos largos a sus vasos de champán con forma de V. Conforme esta década fue avanzando surgió una cierta inclinación a los objetos antiguos, de ahí que comenzaran a popularizarse los vasos de vino de cristal tallado o los vasos decorados para beber whisky, todos ellos más sensibles cuando tenían que lavarse.

Pero gracias a los avances en las tecnologías hoy en día podemos decir que estos vasos más delicados pueden limpiarse perfectamente dentro del lavavajillas y, no menos importante, sin que tengamos que hacerlo con las manos. 

Años 90

Durante este periodo aquellos vasos que se usaban para beber a diario empezaron a destacar por sus originales formas en aro y su decoración con estrías. Pero lo mejor de todo es que eran vasos más resistibles y convenientes para el lavavajillas.

Asimismo, empezó a experimentarse un descenso de la popularidad de los vasos típicos para beber pintas de cerveza en favor de las latas o botellas de cerveza rubia, lo que directamente también supuso un aumento del consumo de vino. El Chardonnay, un vino blanco francés que alcanzó gran popularidad en los 80, volvió a ponerse de moda en los 90.

Sin embargo, en esta época empezaron a fabricarse vasos más pequeños (de 25 cl.) mucho más fáciles de colocar dentro del lavavajillas.   

Desde el año 2000 hasta ahora

El coste de la cristalería que usamos a diario ha caído tanto que ahora podemos comprar vasos modernos y de calidad. Y aunque los vasos de vino son más grandes que nunca, en los últimos tiempos también estamos asistiendo a un aumento de la fabricación de vasos sin tallo mucho más fáciles de meter en el lavavajillas. Los que son de esta generación también han tenido la suerte de descubrir los nuevos vasos para cócteles y mojitos. 

Por último, no te olvides de cuidar estos vasos como si fueran los objetos más preciados de tu casa. Para ello, en Finish te recomendamos usar el Abrillantador Regular para Lavavajillas Finish, un producto que protege tus vasos proporcionándoles el brillo y la limpieza que se merecen.